EN ACD GUATEMALA CELEBRAMOS EL 8 DE MARZO CON HISTORIAS QUE INSPIRAN

Licenciada en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, Magister en Administración Pública y Maestrante de Derechos Humanos. Actualmente labora para el Organización Internacional para las Migraciones – OIM de Naciones Unidas y es Docente Universitaria.

«Soy una mujer indígena que ha sido fabricada de trocitos; mi familia mi pilar; mis amigos siempre incondicionales, me acompañan mis colegas, mis alumnos, me gusta el caminar con agentes de cambio».

¿Quién es Bárbara y qué ha implicado lograr tus metas?

Soy una mujer joven indígena y feminista, quetzalteca, de profesión internacionalista y politóloga, con una maestría en administración pública y actualmente maestrante de derechos humanos, disfruto el café, la música y mis momentos a solas, soy la suma de mis luchas personales en este camino de 9 años de experiencia laboral en diferentes espacios consulares, gubernamentales, de catedra y de cooperación internacional, así como de 6 años de voluntariado en espacios ludo pedagógicos.  

Mis metas profesionales han sido una prioridad y esto ha implicado mucha fuerza y disciplina. Hoy puedo decir que me encuentro satisfecha con el lugar en el que hoy me encuentro porque ha sido el resultado de muchos sacrificios, tanto los logros académicos, personales y como los profesionales han implicado demostrarme que cumplir un sueño no solo implica alcanzar un objetivo específico, sino también experimentar un viaje significativo de crecimiento personal, superación de desafíos y contribución al bienestar propio y, a veces, al de los demás. La realización de un sueño rara vez es un camino fácil, especialmente en un país como Guatemala en donde las mujeres la tenemos cuesta arriba.

Empecé a trabajar desde muy joven, era estudiante universitaria y empleada de jornada completa. Lamentablemente las mujeres jóvenes tenemos estigmas y se nos exige demostrar doblemente que si podemos. Sin embargo, debemos dotarnos de fuerzas, determinación y templanza para hacer un excelente trabajo sin cambiar nuestros valores ni endurecer nuestro corazón. La idea es crecer sin perder la calidad humana, ni desesperarse porque los resultados de éxito siempre van llegando.

«Hoy quiero decirle a todas las mujeres jóvenes indígenas que tracemos metas altas porque si se pueden alcanzarlas; implicará muchos esfuerzos y perseverancia, pero los resultados siempre llegan»

¿Hay condiciones de vida digna para las niñas y adolescentes en Guatemala?

La situación de las niñas y mujeres jóvenes en Guatemala presenta una serie de desafíos significativos que impactan negativamente en su bienestar y desarrollo integral. La violencia de género es un problema alarmante, manifestándose en formas como el acoso sexual, la violencia doméstica y la trata de personas, lo que genera un entorno adverso para su seguridad y desarrollo personal. La tasa elevada de embarazo adolescente es otro aspecto preocupante, teniendo consecuencias negativas en la salud y la educación de las jóvenes, contribuyendo a la persistencia de un ciclo de pobreza y limitando sus oportunidades de desarrollo futuro. A su vez, el acceso limitado a una educación de calidad, afectado por la pobreza, las responsabilidades familiares y la discriminación de género, obstaculiza la participación plena de estas jóvenes en la educación formal.

La desigualdad de género se manifiesta en varios aspectos de la sociedad guatemalteca, impactando negativamente a las mujeres jóvenes en términos de oportunidades económicas, participación política y acceso a servicios de salud. Adicionalmente, las mujeres indígenas en Guatemala enfrentan desafíos específicos debido a la discriminación étnica, experimentando mayores dificultades para acceder a la educación, servicios de salud y oportunidades económicas. Tenemos mucho trabajo por delante y si las generaciones de hoy no reforzamos el cambio de rumbo, las niñas y adolescentes seguirán enfrentando muchas dificultades.

ACD Guatemala

¿Por qué conmemorar el 8 de Marzo?

El 8 de marzo, en mi opinión, emerge como un himno feminista, un día consagrado a la rebelión de las almas femeninas que desafían las cadenas de la opresión. Es el Día Internacional de la Mujer, una explosión de resistencia que reverbera con la fuerza de las que vinieron antes y las que marchan hacia un futuro donde la igualdad es la única ley. Desde los cimientos de la lucha obrera, este día florece como un jardín de insurgencia y sororidad. Cada pétalo cuenta la historia de mujeres audaces que desafiaron las tinieblas, sembrando un sendero de emancipación. Este día convoca a la transformación de los espacios laborales en terrenos de igualdad. Nos incita a desmantelar estructuras obsoletas y construir entornos donde cada mujer pueda prosperar sin ser limitada por el patriarcado. Es un llamado a la acción feminista, un recordatorio de que no descansaremos hasta que se rompan todos los grilletes que encadenan la plenitud de la experiencia femenina.

Hablar sobre lo que tenemos pendiente como sociedad, en la constante lucha feminista por la igualdad, aún nos encontramos inmersos en desafíos que obstaculizan el progreso hacia una sociedad verdaderamente inclusiva. La brecha salarial persistente es una afrenta directa a la valoración equitativa del trabajo de las mujeres. Exige un cambio estructural que reconozca y remedie la subvaloración crónica de las contribuciones femeninas. La falta de representación en puestos de liderazgo sigue siendo una barrera que limita el avance de las mujeres. La lucha hacia la conquista de nuestros sueños, como mujeres y la emancipación de las limitaciones impuestas por la sociedad puede ser abrumador, en el desafiante camino hacia la realización de nuestros sueños y la superación de las limitaciones sociales, es fundamental recordar que no estamos solas. Cada avance hacia nuestras metas tiene un impacto significativo en la transformación de las normas establecidas.

Encontrar apoyo en redes de mujeres que comparten nuestras luchas y éxitos es crucial, ya que la solidaridad entre nosotras nos brinda fortaleza. Compartir experiencias, aprender unas de otras y construir una red de apoyo nos impulsa hacia adelante.  Aprender de los desafíos y fracasos nos permite crecer, convirtiéndolos en oportunidades para avanzar hacia la libertad y la realización personal. Cada obstáculo superado nos acerca más a nuestros objetivos; debemos usar los contratiempos como impulsores para alcanzar metas aún más altas. Nuestras voces son poderosas y deben ser usadas con firmeza y autenticidad para compartir nuestras historias y perspectivas.

Frase que inspira a Bárbara, 

“Si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el derecho de subir a la Tribuna”.

Olympe de Gouges, 1791.

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